Fue no muy extenso pero sí emotivo el discurso improvisado por Danilo Medina durante el acto en que fue oficialmente proclamado por la Junta Central Electoral como Presidente electo de los dominicanos en los pasados comicios del 20 de Mayo y en que también recibió su correspondiente certificado la doctora Margarita Cedeño de Fernández, I Dama y Vicepresidenta a partir del próximo 16 de Agosto en que se producirá el cambio de mandos.
Fueron pródigas sus palabras en agradecimiento a los distintos sectores que contribuyeron a su triunfo, a su asesor brasileño de quien dijo que "nunca dudó de la victoria" y al Presidente Leonel Fernández, a quien llamó compañero, amigo y líder del Partido de la Liberación Dominicana por el decidido respaldo que brindó a su candidatura. Pero sin tratar de deslumbrar como político sino con acento preciso de hombre de Estado, también aprovechó la ocasión para expresar dos conceptos en extremo importantes.
Uno de ellos: que podrá la economia al servicio de la gente, propósito de gran significación en un pais como el nuestro que arrastra la dolorosa carga de más de un cuarenta por ciento de sus habitantes subsistiendo en condiciones de extrema marginalidad en unos casos y otros, por debajo de la llamada "línea de la pobreza".
El otro: cuando afirmó que se estuvo preparando para gobernar por lo que no teme en lo absoluto a que pueda producirse una situación internacional de crisis porque se encuentra en capacidad de enfrentarla. Si nos guiamos por su discurso propositivo de campaña, hay que convenir que se encuentra bien al tanto de los problemas puntuales del país por lo que nada que ocurra le tomará de sorpresa.
Quienes han estado más cerca de él durante estos seis años alejado de las tareas de gobierno que desempeñó con reconocida eficiencia por un período previo similar como Secretario de la Presidencia durante el primer período de Leonel Fernández y la mitad del segundo, dan testimonio de que aprovechó el tiempo tanto para elaborar su proyecto político como para identificar problemas y plantear soluciones en el desempeño de la Primera Magistratura. Tendrá la oportunidad de probarlo a partir del 16 de Agosto en que será investido con la banda presidencial.
No pasará a gobernar en un entorno fácil. Las carencias, demandas y prioridades son muchas y exigirán tiempo, gran dedicación y recursos. Tendrá que abocarse a grandes cambios. Deberá enfrentar muchas presiones sociales y tratar de vencer para el mejor ejercicio de la gobernabilidad, la hostilidad de una oposición que se resiste a aceptar su triunfo y da muestras de proyectarse más crítica que cooperativa, pese al ramo de olivo que le ha tendido y reiterado. Tendrá que hacer en fin, acopio de toda su paciencia y perseverancia, la misma que evidenció en la precedente media docena de años hasta verlas resarcidas con su meritoria victoria. Pudiera decirse que esa previa experiencia le ha templado el ánimo para enfrentar las grandes responsabilidades del Estado.
En la hoy Primera Dama y a partir también del 16 de Agosto, Vicepresidenta, encontrará de seguro a una mujer dotada de una gran capacidad de trabajo, con evidentes dotes de liderazgo y una amplia y probada cuota de popularidad obtenida a través del trabajo social llevado a cabo en todo el país y cuyos resultados se hicieron sentir en las urnas. Sin dudas, debe resultar una excelente colaboradora.
Con sus certificados de elección expedidos por la Junta, Danilo y Margarita pasarán a ser desde su próxima juramentación, el Presidente y la Vicepresidenta de todos los dominicanos. Para todos y en bien de todos deberán gobernar.
Danilo Medina pidió que Dios lo ilumine en el propósito de hallar las mejores soluciones a los problemas existentes e impulsar el país por caminos de progreso, bienestar y justicia.
Fueron pródigas sus palabras en agradecimiento a los distintos sectores que contribuyeron a su triunfo, a su asesor brasileño de quien dijo que "nunca dudó de la victoria" y al Presidente Leonel Fernández, a quien llamó compañero, amigo y líder del Partido de la Liberación Dominicana por el decidido respaldo que brindó a su candidatura. Pero sin tratar de deslumbrar como político sino con acento preciso de hombre de Estado, también aprovechó la ocasión para expresar dos conceptos en extremo importantes.
Uno de ellos: que podrá la economia al servicio de la gente, propósito de gran significación en un pais como el nuestro que arrastra la dolorosa carga de más de un cuarenta por ciento de sus habitantes subsistiendo en condiciones de extrema marginalidad en unos casos y otros, por debajo de la llamada "línea de la pobreza".
El otro: cuando afirmó que se estuvo preparando para gobernar por lo que no teme en lo absoluto a que pueda producirse una situación internacional de crisis porque se encuentra en capacidad de enfrentarla. Si nos guiamos por su discurso propositivo de campaña, hay que convenir que se encuentra bien al tanto de los problemas puntuales del país por lo que nada que ocurra le tomará de sorpresa.
Quienes han estado más cerca de él durante estos seis años alejado de las tareas de gobierno que desempeñó con reconocida eficiencia por un período previo similar como Secretario de la Presidencia durante el primer período de Leonel Fernández y la mitad del segundo, dan testimonio de que aprovechó el tiempo tanto para elaborar su proyecto político como para identificar problemas y plantear soluciones en el desempeño de la Primera Magistratura. Tendrá la oportunidad de probarlo a partir del 16 de Agosto en que será investido con la banda presidencial.
No pasará a gobernar en un entorno fácil. Las carencias, demandas y prioridades son muchas y exigirán tiempo, gran dedicación y recursos. Tendrá que abocarse a grandes cambios. Deberá enfrentar muchas presiones sociales y tratar de vencer para el mejor ejercicio de la gobernabilidad, la hostilidad de una oposición que se resiste a aceptar su triunfo y da muestras de proyectarse más crítica que cooperativa, pese al ramo de olivo que le ha tendido y reiterado. Tendrá que hacer en fin, acopio de toda su paciencia y perseverancia, la misma que evidenció en la precedente media docena de años hasta verlas resarcidas con su meritoria victoria. Pudiera decirse que esa previa experiencia le ha templado el ánimo para enfrentar las grandes responsabilidades del Estado.
En la hoy Primera Dama y a partir también del 16 de Agosto, Vicepresidenta, encontrará de seguro a una mujer dotada de una gran capacidad de trabajo, con evidentes dotes de liderazgo y una amplia y probada cuota de popularidad obtenida a través del trabajo social llevado a cabo en todo el país y cuyos resultados se hicieron sentir en las urnas. Sin dudas, debe resultar una excelente colaboradora.
Con sus certificados de elección expedidos por la Junta, Danilo y Margarita pasarán a ser desde su próxima juramentación, el Presidente y la Vicepresidenta de todos los dominicanos. Para todos y en bien de todos deberán gobernar.
Danilo Medina pidió que Dios lo ilumine en el propósito de hallar las mejores soluciones a los problemas existentes e impulsar el país por caminos de progreso, bienestar y justicia.
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