lunes, 19 de octubre de 2009

El problema del transporte

La pasada semana cerró de un modo trágico y traumático en el sector del transporte público. Luego de que un chofer perdiera la vida a causa de un machetazo que le propinó otro en el curso de una discusión surgida cuando se disputaban pasajeros en la vía pública, tuvo lugar un fuerte y desagradable incidente en San Cristóbal por otra disputa, esta vez entre dos sindicatos choferiles, por el control operativo de una ruta.


Por nueva vez, la Federación La Nueva Opción, más conocida como Fenatrano, que dirige el empresario Juan Hubieres, se vió envuelta en este conflicto que dejó como saldo unas cuarenta personas lesionadas y una veintena de ómnibus dañados. Y por nueva vez también, la citada federación apeló al consabido e ilegal aunque increíblemente tolerado e impune, expediente de los llamados paros sorpresas. En esta ocasión, cientos, quizás miles de usuarios se vieron impedidos de llegar a sus respectivos destinos por esta improvisada paralización del servicio, víctimas inocentes de un conflicto del cual no eran ni son responsables.


Pero si desagradables fueron los hechos señalados aunque no sorprendentes por la frecuencia con que ocurren, sí en cambio resultó de asombro la información ofrecida a comienzos de semana por el embajador dominicano en Brasil, Angel Lockward, de que estaría ejerciendo sus buenos oficios para facilitar la compra de nada más y nada menos que diez mil vehiculos que serían adquiridos en el país carioca por varios sindicatos y federaciones de transporte público de manera directa. Es decir, utilizando sus respectivos avales con la banca comercial sin que alegadamente tuviera participación el Estado. Esto último, naturalmente, sería una verdad a medias ya que el propio diplomático reveló que la importación se realizaría en base a un impuesto único, lo que si bien no representaría desembolso para las arcas públicas si constituiría un sacrificio fiscal, y por tanto, equivalente a una especie de subsidio.


Una operación de esta naturaleza tendría que ser bien transparentada. De entrada, en base a los antecedentes de incumplimiento, origina seria dudas el que sindicatos choferiles dispongan de suficiente crédito en la banca nacional para una adquisición de esa envergadura sin el aval del Estado. En segundo término, los organismos oficiales que tienen que ver con el transporte público se han desligado de esta negociación confesando ignorar los detalles de la misma. Y por otra parte, una de las organizaciones más conocidas y de las que hace más ruido en el sector, como es la Central Nacional de Transportistas Unificados que dirige Ramón Pérez Figuereo, hace constar en una misiva depositada en el Palacio Nacional su oposición a esta compra masiva bajo la advertencia de que pudiera convertirse en un segundo Plan Renove, aunque el monto de mucha mayor envergadura.


¿Conoce el Presidente Leonel Fernández de esta negociación? ¿Está al tanto de su alcance y detalles? ¿Cuál sería la participación del Estado? ¿A cuánto montaría la operación y el alegado sacrificio fiscal mediante la concesión del llamado impuesto único? ¿Qué otras posibles responsabilidades estaría asumiendo el gobierno? ¿Cómo es posible que organismos oficiales relacionados directamente con el transporte público ignoren esta negociación? ¿Qué bancos nacionales estarían en disposición de financiar una operación de esta envergadura a un grupo de sindicatos y federaciones choferiles que no se han distinguido nunca por ser deudores confiables y cumplidores?


Más que necesario, disponer de respuestas a estas incógnitas. Porque cuando se habla de la compra de diez mil vehículos nuevos, no es precisamente de chelitos de que estamos hablando sino de muchos millones de dólares que sumar a la costosa e interminable sangría que a lo largo del tiempo ha representado para el país el fracaso, corrupción y desorden del transporte público.


TELEDEBATE. Telefuturo, Canal 23. “teledebate(a)hotmail.com”

miércoles, 7 de octubre de 2009

Acciones concretas

Declaraciones del Coordinador Principal para Iniciativas Económicas de la Dirección de Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado de los Estados Unidos, Charles Shapiro, sosteniendo que los asuntos de Haití y República Dominicana no son dos cosas aparte y que muchas de las soluciones del territorio vecino se encuentran de este lado de la frontera, han levantado un verdadero avispero de comentarios y colocado de nuevo en actualizar la antigua pero siempre latente sospecha de que haya fuerzas poderosas que sigan promoviendo la unificación insular como un solo Estado.

Pretensión o posibilidad, el rechazo a tan infortunada, absurda e inviable idea se ha reavivado. Proximidad y compartición geográfica, en modo alguno involucra identidad. Somos dos pueblos bien distintos.. No es problema de discriminación racial como tantas veces se ha querido presentar, que a fin de cuentas por nuestra parte también tenemos el negro cuando no delante, detrás de la oreja, sino de otros factores de mayor importancia. Diferencias culturales, históricas, idiomáticas, religiosas, de costumbres y hábitos de vida. Pero además de desarrollo social y económico tanto como de estructuración institucional. Lo que aquí es pobreza, allá es extrema miseria;aquí Estado deficiente, allá Estado fallido. Cualquier intento en sentido de unificar la isla en una sola nacíón constituiría en la práctica un propósito natimuerto, peor aún una auténtica convocatoria a guerra civil.

En lo que sí tiene razón el señor Shapiro es en que muchas de las soluciones de Haití están en República Dominicana. El país, a través de la migración masiva, ha representado un constante desahogo para la hirviente y rugiente caldera que es Haití. Hay que imaginarse a cuánto más angustiosa pudiese llegar la situación al otro lado de la isla, si en éste, mal que bien, no hubiera encontrado acogida un millón o más de sus nacionales. Cuanto mayor su miseria, si no fuera por los cientos de millones de dólares que anualmente remiten los haitianos residentes aquí, en su inmensa mayoria indocumentados y de bajo nivel cultural, que se ganan la vida en las más diversas actividades.

Compasivos y compresivos con esa inmigración, como reclaman los obispos, es mandato de humanidad y buena convivencia.

Que reciban toda la protección de la ley y les sean reconocidos sus derechos humanos y sociales, tal como queremos y demandamos para los dominicanos que han debido emigrar por parte de los diferentes países donde se han aposentado.

Que les ofrezcamos asistencia en nuestros hospitales a sus parturientas y enfermos, obligada muestra de solidaridad, la misma que quisiéramos para nosotros de estar en su lugar.

Que promovamos las mejores relaciones con el vecino haitiano, estimulemos el intercambio comercial y ejecutemos programas conjuntos de común beneficio, sobre todo en la deprimida área fronteriza, expresión de racionalidad y sentido común.

Pero de ahí a la fusión, hay una brecha imposible de salvar. Como resulta igualmente el demandar de nuestro país más ayuda y cooperación de la que ha brindado hasta ahora, recibiendo a cambio solo críticas, en su mayoría injustas y desproporcionadas, en base a situaciones aisladas que se producen a diario dentro de las propias fronteras de quienes las promueven.

Claro todo lo que ocurre allá, repercute aquí. Y viceversa. Pero debe quedar bien claro que la tarea de rescatar a Haití del estado de postración en que se encuentra sumido, no es nuestra ni estamos en capacidad de echarnos encima esa carga adicional cuando apenas podemos con la propia. Es deber de quienes de boca hacia afuera se muestran más preocupados y compasivos con el destino del pueblo haitiano y que debieran traducir tan nobles sentimientos en acciones concretas a favor de su infortunado pueblo.

TELEDEBATE. Telefuturo. Canal 23. “teledebate(a)hotmail.com”

sábado, 3 de octubre de 2009

Revoluses partidistas

El muy talentoso caricaturista Harold Priego, autor de la popular sección Diógenes y Boca e Chivo en el Diario Libre, refleja en su edición de hoy, la imagen que está proyectando el Partido Revolucionario Dominicano, con un dibujo en que aparece un local de esta agrupación por cuya puerta sale al exterior el ruido y humo de una explosión y en cuya pared frontal aparece la inscripción de Partido “Rubulucionario”. Parado frente al local, el personaje Boca e Chivo con sonrisa sardónica, comenta muy filosóficamente “Yo me río con esta gente. De cada convención, sale un partido nuevo”.

Ciertamente parecería ser reflejo de la historia de la agrupación que sembró la simiente de la democracia política en el país ya en los finales del Trujillato y ha sido un fuerte sostén de la misma, sobre todo en tiempos en que lució en riesgo de perecer. De la organización política que en tiempos de José Francisco Peña Gómez fue el de más amplia base popular y representó fuertes esperanzas de cambios positivos sobre todo a favor de los grupos menos favorecidos de la población, pero de cuyo seno, minado por continuas pugnas internas y subsiguientes desprendimientos, han visto la luz varias agrupaciones nuevas: el gubernamental PLD, de Juan Bosch; el PRI, de Majluta: el PRSD, de Hatuey de Camps, entre otros. No en balde fue el propio Peña Gómez quien sentenció la tan repetida y certera frase de que el principal enemigo del PRD era el propio PRD.

Ahora la historia se repite una vez más, con el surgimiento de nuevos espacios de desgarradora confrontación doméstica, con un Guido Gómez Mazara alegando que fue víctima de un fraude y dando un plazo de una semana para que se reconozca su alegada victoria sobre el ya oficialmente proclamado Orlando Jorge Mera. Advierte que de lo contrario, dará a conocer lo que califica de “textos demoledores” que pondrán en evidencia, según palabras textuales “la falsedad, hipocresía y simulación” que existe a lo interior del mismo. Con relación a este tema de la reciente y cuestionada Convención, Hipólito Mejía por su parte, acusa a Vargas Maldonado de haber actuado en forma “ilegal e irresponsable” al tomar partido por la candidatura de Jorge Mera en vez de asumir su rol de poder moderador.

No es ésta precisamente la señal que la ciudadanía pudiera esperar del principal partido de oposición, ni la mejor imagen demostrativa de la existencia de un renovado PRD en capacidad de adversar al gobierno en forma sostenida, inteligente y constructiva y competir por la victoria electoral en los próximos comicios congresuales y municipales, cuyos resultados serán de casi decisiva incidencia en las elecciones generales del 2012.

Por el contrario, mientras el partido de gobierno luce mantener su disciplina interna que le permite seguir lavando los trapos sucios de puertas adentro y estarse cohesionando con vistas a dicho torneo, a menos de ocho meses de la confrontación en las urnas el PRD, por mayores esfuerzos que hacen sus dirigentes más sensatos en asegurar que se mantiene unido a lo interno y en tratar de lograrlo, la impresión que proyecta hacia fuera es la de una agrupación dispersa y fuertemente fragmentada en sus niveles de dirección. En suma la de un partido rebusero como bien expresa la caricatura del Diario Libre.