martes, 12 de junio de 2012

CDEEE: PERSPECTIVA Y SUGERENCIA

Una de las ventajas que ofrece la gestión de Celso Marranzini al frente de la Corporación Dominicana de Empresas Estatales de Electricidad es que el no ser político ni tener aspiraciones en este campo, le permite hablar con toda la claridad que requiere el servicio.

Sin ceder a presiones inmediatistas, Marranzini proyecta el sector eléctrico en el tiempo con la debida sinceridad. Nada de halagos ni falsas promesas, sino perspectivas realistas con visión de futuro.

De ahí, sus señalamientos al disertar ante los directivos de la Asociación Dominicana de la Industria Eléctrica, advirtiendo que para el año 2016 el país requiere disponer de mil 500 megavatios de energía adicional para poder garantizar un servicio estable, tanto por el crecimiento de la demanda por el lado de las actividades económicas como de los usuarios domésticos.

Con esa meta por delante, la Corporación ha iniciado un proceso de licitación internacional, que garantiza transparencia, a fin de atraer inversiones por tres mil millones de dólares para la instalación de plantas a carbón, gas y eólicas que entrarían en el 2016 y vendrían a reemplazar la virtual camisa de fuerza que representa el llamado Acuerdo de Madrid, cuya vigencia caduca precisamente ese mismo año.

El ahorro estimado sería de tal magnitud que pudiera llegar a mil 86 millones de dólares anuales, lo que permitiría eliminar todo vestigio del oneroso subsidio que por diversos factores ha venido gravitando sobre el presupuesto nacional durante los últimos años. Esto así, asegura Marranzini, debido a que el costo del megavatio-hora se reduciría de los 240 dólares que se pagan al presente a solamente entre 106 y 117 para entonces, o sea menos de la mitad.

No precisa ponderar la importancia que reviste la gestión que se está llevando a cabo para captar los capitales que demanda este previsor y ambicioso proyecto de expansión. La instalación de las proyectadas plantas, unido a la sostenida gestión de aumento de clientes y cobro de la luz permite abrigar una firme esperanza de que a esa fecha el país podrá disponer de un servicio de energía estable, sin los tradicionales, costosos e irritantes apagones que por más de cuatro décadas ha caracterizado el mismo, afectando las actividades productivas y creando focos frecuentes de tensión social.

Por otra parte y en el mismo escenario, Marranzini, quien desde su arribo a la Vicepresidencia de la Corporación comenzó por imponer normas de austeridad administrativa que le permitieron ahorrar cientos de millones de pesos, colocó una nueva banderilla sobre el tema. En esta ocasión, fue para criticar la existencia de nada menos que siete consejos de administración que propone sean limitados a solo dos. Esto conllevaría una reducción significativa de gastos por ese concepto al tiempo que haría mucho más fluida la toma de decisiones.

Sin crear falsas ilusiones, las perspectivas del sector eléctrico esbozadas por su Vicepresidente y proyectadas al mediano plazo sobre una plataforma realista resultan alentadoras y pueden ser acogidas con razonable optimismo.

En cuanto a la propuesta de reducir de siete a dos la cantidad de Consejos de Administración, es de una lógica tal que cabe esperar sea objeto de la más pronta y positiva acogida.

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