lunes, 31 de agosto de 2009

Empoderamiento

Una información de portada aparecida en el matutino Hoy, recogiendo aspectos de la comparecencia en el almuerzo semanal del Grupo Corripio, de varios destacados munícipes santiagueros, da cuenta de que la provincia que tiene como capital a la Ciudad Corazón se prepara a ejecutar su segundo Plan de Desarrollo. Este sumará tanto los esfuerzos de la sociedad civil como de las autoridades locales para acometer toda una serie de obras al tiempo que hacer ajustes en sus metas encaminados a promover una economía de servicios, que contribuirán a impulsar el progreso colectivo y a mejorar la calidad de vida de sus habitantes. Especial énfasis pondrán en proyectar a Santiago como eje de una salud de calidad aprovechando el modernísimo hospital HOMS recién inaugurado.

Oportuno recordar que la gente de Santiago es muy emprendedora. Gente que asume responsabilidades y adopta iniciativas por su propia cuenta. Hace décadas se creó la Asociación Pro Desarrollo de Santiago que presidió un empresario farmacéutico de mucho vuelo, don Víctor Espaillat. Gracias a su tesón y espiritu de compromiso y a quienes formaron parte de su directiva, se creó la Zona Franca Industrial y se llevaron a cabo otras realizaciones de gran importancia comunitaria. Esa tradición de empoderamiento se ha mantenido y acrecentado en el tiempo. Los santiagueros ni se duermen, ni se quedan de brazos cruzados ni se sientan a esperar que todo lo resuelva el Gobierno Central. Desde hace mucho tiempo aprendieron a rascarse con sus propias uñas.

En una dimensión más limitada pero igualmente meritoria, destaca el caso de San José de Ocoa. Los ocoeños tuvieron un gran líder en el padre Luis Quinn. Fueron incontables las obras que éste dejó como legado de su increíble tenacidad e iniciativa. Pero la mejor de todas las herencias que regaló en vida a la provincia ocoeña, fue haber descubierto en sus moradores todo un potencial de realización p y haber motorizado en ellos la capacidad y el dinamismo requeridos para acometer la solución de sus problemas. De demostrarles que por propia decisión y esfuerzo podían superar dificultades y limitaciones y acceder a mejores condiciones de vida.

Empoderarse es una palabra que parece estar tomando cada vez más cuerpo. Una tendencia que se está abriendo paso. No hace mucho, las fuerzas vivas de la provincia Espaillat se comprometieron a llevar a cabo un plan de desarrollo a diez años. Otras provincias del país están dando pasos en esa misma dirección. En muchos barrios y sectores, líderes y asociaciones comunitarios, muchas veces con la participación activa de ministros religiosos, llevan a cabo una meritoria labor de mejoramiento colectivo en las condiciones de vida de sus moradores con mínimos recursos y casi siempre en las circunstancias más adversas. Es como un descubrir de habilidades y fuerzas latentes que sólo requieren de una chispa inicial, un detonante que las ponga en movimiento. Es un síntoma saludable, una actitud positiva destinada a desterrar el padrefamilismo y la acomodaticia cultura del dao. Sin que signifique en modo alguno relevarlo de sus responsabilidades, no hay por qué dejarlo todo a la voluntad y decisión del Gobierno Central. Hay muchas cosas que la sociedad civil puede hacer por su cuenta más allá del solo ejercicio, por demás legítimo, de la denuncia, la protesta y el reclamo.

Lo de Santiago es un exitoso y buen ejemplo de ello, digno de ser imitado. Lo es también la capacidad de autogestión de los ocoeños, el plan desarrollista de la provincia Espaillat, las emprendeduras de otras provincias y las instituciones barriales y comunitarias, todo cuanto contribuya a que la gente por sí misma, tomando iniciativas, asumiendo responsabilidades y haciendo empleo de sus habilidades, empoderándose en fin, sea capaz de llevar a cabo en su propio beneficio debe ser recibido con beneplácito, exaltado y respaldado. Porque es así, con el concurso proactivo de todos, que podremos construir una mejor nación.

Delincuencia asesina

DELINCUENCIA ASESINA
No es la primera vez que enfocamos el tema de cómo de unos años a nuestros días han cambiado las modalidades del delito en nuestro país. Hoy tenemos prácticas criminales que eran casi desconocidas tiempos atrás. Una de ellas, los llamados ajustes de cuentas generalmente llevados a cabo por sicarios especializados en este tipo de acciones, actuando bajo contrato y en algunos casos traídos de fuera con ese fin específico. Otro, los secuestros en reclamo de fuertes rescates. Tanto en un caso como en el otro, son acciones casi siempre vinculadas al negocio de las drogas y a los llamados “tumbes”, tan frecuentes entre quienes se dedican a este tipo de actividad ilícita.
Pero lo peor de todo es que la delincuencia común ha ido derivando cada vez más hacia el empleo de la violencia hasta convertirse en una delincuencia asesina a todos los niveles, que no solo roba, asalta o atraca, también mata a sus víctimas, en muchos casos sin siquiera éstas haber hecho resistencia, diríase que tan solo por el simple placer morboso de quitarle la vida a otro ser humano. Así, lo mismo tronchan una existencia joven y llena de promesas como la de Vanesa en Santiago por apoderarse de un celular, que la de una ejecutiva como Kaisha, a medio camino de una carrera que prometía ser todavía más exitosa y brillante que hasta ese momento, para robarle su bolso. Asaltan a la madrugada una gasolinera y dan muerte al infeliz guardián padre de familia, que persiguen a prima noche, como ayer en la transitada Winston Churchill, a los ocupantes de una jipeta con la finalidad de robar el vehículo cuyos ocupantes se salvan gracias a la oportuna llegada de una patrulla policial, como antes a plena luz del día, con la misma finalidad pero trágico final, otro grupo de malhechores da muerte alevosa al joven hijo de un diputado, también en otra traficada vía pública.
Peor y más preocupante aún: desafían de continuo a la autoridad y no muestran el menor temor frente a la Policía. No se rinden ni se entregan. Hacen frente a los agentes de la uniformada batiéndose a tiros, a veces con armas más modernas y con mayor poder de fuego. Les disparan y les matan. Cierto que los consabidos intercambios de disparos arropan ejecuciones. Pero no en todos los casos. Valdría decir cada vez en menor cantidad de ocasiones, si tomamos en cuenta las decenas de oficiales y miembros de la uniformada que han perdido la existencia en los últimos tiempos cumpliendo con su deber, en dramática compensación por aquellos otros que deshonran el uniforme y sus vidas asociándose a los maleantes.
En ocasiones, las autoridades argumentan que en relación a otros países del área la República Dominicana muestra índices de criminalidad más bajos. Una reciente evaluación estableció que Santo Domingo figura entre las tres ciudades más seguras de Latinoamérica. Seguramente es así comparando estadísticas. Pero la ventaja comparativa con respecto a los demás, no alcanza a despejar esa sensación de sentirse desprotegidos e indefensos que prima en la mayoría de los ciudadanos debido a la creciente agresividad, falta de escrúpulos y extrema crueldad de esta delincuencia asesina. Una percepción de inseguridad que se incrementa cada vez que un agente de la autoridad aparece involucrado en las acciones criminales que está supuesto a prevenir y combatir.
Frente a esta situación la sociedad reclama de las autoridades policiales un desempeño mucho más enérgico tanto hacia dentro, limpiando sus filas de elementos indeseables, como hacia fuera poniendo a raya a la delincuencia. Pero el tema de la criminalidad en nuestro país, agravado por el narco y el microtráfico, se ha tornado tan complejo y obedece a causas tan diversas aunque coincidentes, económicas, sociales, culturales, familiares y ambientales, que requiere de un diagnóstico y medidas preventivas y correctivas que rebasan con mucho la simple acción represiva del cuerpo de orden público por más que éste se esfuerce y se muestre más eficiente en su gestión.

martes, 4 de agosto de 2009

¿Cambios en el sistema electoral?

En las Cámaras Legislativas se encuentra pendiente de discusión y aprobación un importante proyecto de ley destinado a introducir significativos cambios favorables en nuestro sistema electoral. El Presidente de la Cámara Administrativa de la Junta Central Electoral, magistrado Roberto Rosario, quien ha sido uno de sus principales propulsores, ha advertido que si el Congreso le imparte su aprobación antes del próximo 15 de septiembre habrá tiempo de implementar y ejecutar la misma con vistas a las próximas elecciones congresuales y municipales.

Estas como hemos señalado en otras oportunidades, son de mucha más exigencia y complejidad que las presidenciales, donde el número de candidatos que aspiran a la Primera Magistratura pueden contarse con los dedos de una mano. En cambio, en los comicios de medio tiempo, serán puestos a discusión más de tres mil trescientos cargos de senadores, diputados, síndicos, regidores y suplentes. Esto significa un número varias veces mayor de candidatos por los diferentes partidos políticos, lo que da una idea del reto que tiene por delante el organismo electoral. El hecho de que en esta oportunidad los candidatos triunfadores desempeñarán sus funciones por seis años en vez de cuatro, hace la elección más disputada y la tarea de la Junta mucho más laboriosa.

¿Qué elementos novedosos de importancia aportará esta legislación? Son de diversa índole y requieren de un análisis más exhaustivo. Pero vale destacar algunos de los principales.

Uno de ellos es que regulará la afiliación partidaria, de tal modo que el elector aparezca en el padrón de una sola agrupación. Desde el momento que se traslade a otra parcela, automáticamente se registrará el cambio evitando duplicidades. También regulará las convenciones de los partidos políticos, el uso de la publicidad electoral y el gasto de campaña.

Pero lo más importante es que facultará y posibilitará a la Junta Central Electoral regular el uso que hacen los partidos de los fondos del presupuesto nacional que reciben a través del organismo para financiar sus actividades proselitistas, así como también de los aportes provenientes del sector privado y el empleo que den tanto a unos como a los otros. Esto permitirá identificar las fuentes originarias de esos recursos a fin de evitar que dineros sucios del narcotráfico, la corrupción y el crimen organizado puedan fluir hacia las arcas partidarias y de determinados candidatos influyendo en su posible elección. Se trata de un riesgo cierto sobre el que recientemente llamaron la atención el también magistrado electoral Eddy Olivares y poco después el doctor Marino Vincho Castillo, de cuyas manifestaciones nos hicimos eco y constituye un tema sobre el que hemos venido insistiendo.

De esperar que los señores congresistas, una vez terminada la revisión y modificación de la Carta Magna, entiendan y asuman la importancia de esta legislación y le concedan el sentido de prioridad que reclama el Presidente de la Cámara Administrativa para que pueda entrar en aplicación con vistas a los comicios del 2010, que representará un aporte de gran significación a la transparencia de los procesos electorales y al desarrollo democrático del país.