Dicen que a la tercera va la vencida. Y es precisamente la tercera ocasión en que el senador Charlie Mariotti introduce en el alto cuerpo legislativo un importante proyecto de ley destinado a frenar la corrupción pública.
Si mal no recordamos, la primera versión de la pieza legislativa junto con la del combativo senador por Monte Plata, calzaba también la firma del entonces representante de la provincia de Santiago, Francisco Domínguez Brito, actual Ministro de Trabajo, que no buscó la reelección al vencer su período en el 2010, dejándole expedito el camino para ocupar esa curul a su compañero de militancia, Julio César Valentín.
Al parecer en esta ocasión, Mariotti no quiso buscar o no encontró compañero en el viaje legislativo de este proyecto que es de suma importancia, pero que de seguro afectará intereses ya creados o potenciales que harán presión para evitar que se conozca y perima, tal como ha ocurrido con los dos anteriores.
En su proyecto, Mariotti incorpora la figura de la inversión del fardo de la prueba para los funcionarios públicos. De recordar que nuestra legislación procesal penal consagra la presunción de inocencia de todo acusado, tocando a la fiscalía presentar elementos probatorios con validez legal que permitan obtener un fallo condenatorio.
La inversión del fardo de la prueba representa una modificación radical de ese concepto pero exclusivamente para los servidores públicos. En el caso de estos, si hay una variación entre la declaración de bienes que deben hacer obligatoriamente al iniciar su gestión y la que les corresponde hacer igualmente al finalizar la misma, deberán demostrar la procedencia de los fondos que justifiquen la diferencia.
Cierto que el ejercicio de la corrupción pública es tan añeja y extendida que quienes incurren en ella apelan a todo tipo de mecanismos de simulación para esconder sus fortunas mal habidas. Pero sin dudas, la aprobación y correcta ejecución del proyecto que comentamos reduciría la posibilidad de evasión.
La corrupción es un mal endémico en el país, estimulada por la impunidad de que ha gozado hasta ahora a través de los distintos gobiernos que se han sucedido en el poder. El saqueo de los fondos públicos mediante distintas fórmulas de encubrimiento y desvío, los negocios turbios realizados a la sombra del poder y demás formas de enriquecimiento ilícito se han convertido en una práctica común y un incentivo para tomar por asalto las posiciones públicas.
Los perjuicios que se derivan de estas prácticas dolosas desbordan los límites oficiales y permean y convierten a todo el aparato social en cómplice de los mismos. Es además, responsable directo de muchos de los males que padecemos. El desaparecido Miguel Cocco, mencionado con frecuencia como paradigma de honestidad, afirmó en más de una ocasión que la corrupción era la principal responsable de la pobreza en el país. No le faltaba razón. Esa percepción sigue teniendo vigencia.
Como señalamos antes, si a la tercera va la vencida, es de esperar que en esta nueva ocasión el interesante e importante proyecto del senador Mariotti salga a flote y ocupe lugar de prioridad en la agenda senatorial para ser discutido y aprobado, sin que sea vea afectado por ninguna modificación que altere su esencia y propósito fundamental.
En TELEDEBATE le brindamos nuestro modesto pero firme apoyo mediático y ciudadano.
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