lunes, 1 de octubre de 2012

VOCES DE ALERTA

    Fue en febrero pasado, que un grupo de expertos voluntarios del Capítulo de la National Fire Protection of America-República Dominicana, en una visita al director del Diario Libre, llamaron la atención sobre el tema de la falta de seguridad contra incendios sobre todo en las edificaciones altas. Según expresaron en dicha oportunidad, en el país se han venido realizando construcciones del Primer Mundo con normas de seguridad del Tercero.  
  ¿Qué significa esto en lenguaje concreto? Que torres de 8, 10, 12 y muchos más pisos se han estado construyendo con los mismos criterios de prevención contra incendios que se si tratase de inmuebles de apenas 2 ó 3 plantas.
  Hay que advertir que los especialistas que lanzaron esta voz de alerta no cuestionan la calidad y fortaleza de esas construcciones ni la solvencia técnica con que se han ejecutado. Pero sí se lamentan de que no se han cumplido los requisitos contra incendios.
  Antes de emitir públicamente tan preocupante señalamiento, los expertos José Jiménez, Evelio Martínez, Juan Carlos Guilbe y Seti Fernández revelaron haber revisado tres de los edificios más altos levantados en el Distrito Nacional y comprobado que apartamentos de super lujo de 700, 800 y hasta 900 metros cuadrados de edificación, apenas disponen de una sola escalera en toda la edificación. Esto compromete seriamente las posibilidades de una evacuación segura en caso de incendio o cualquier otra eventualidad de riesgo.
  Punto importante que dejaron esclarecido: el concepto erróneo de que es el fuego el que mata, cuando en realidad la mayor parte de las víctimas lo es por el humo. En un incendio que se produzca en la planta baja de un edificio los residentes en los pisos más altos corren un elevado riesgo de morir por asfixia si no disponen de buenas vías de evacuación integradas al inmueble, ya que las escaleras de los cuerpos de bomberos mejor dotados del mundo apenas tienen un alcance de 75 pies.
  Han pasado siete meses desde que se dejaron escuchar esas voces de alerta… ¿Qué se ha hecho de entonces a la fecha para corregir esta situación en las torres residenciales y aún en algunas comerciales que adolecen del problema, sin esperar a que ocurra una tragedia evitable? ¿Qué previsión se ha estado haciendo en ese sentido en las nuevas construcciones? ¿Cómo es que las autoridades que otorgan los permisos para la realización de estos proyectos y deben aprobar los planos de los mismos no han tomado en cuenta esta indispensable norma de seguridad?
  En el Gran Santo Domingo, la siembra de empinadas torres residenciales ha sido impresionante en los últimos 12 ó 15 años. Y se siguen construyendo edificios cada vez con mayor cantidad de pisos. En Santiago está ocurriendo algo similar. El concepto de propiedad vertical ha estado sustituyendo al de la propiedad horizontal, que primaba en la cultura de los dominicanos, hasta dos décadas atrás.  
  Pero aparte de la calidad de los materiales utilizados y la solidez estructural del inmueble, es preciso tomar en consideración un aspecto tan esencial como el señalado que garantice al máximo la seguridad de los ocupantes ya sea en caso de incendio, terremoto, huracán o cualquier otra eventualidad infortunada.
  Los constructores están obligados a tomar ese aspecto esencial en consideración, las autoridades a velar porque se cumplan las normas correspondientes y los propios residentes en comprobar por su propio interés, que el inmueble donde piensan vivir cuenta con los mecanismos de previsión y emergencia requeridos. A fin de cuentas, son los principales interesados ya que en ello les va su seguridad y aún su propia existencia.

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