EL TIRO RAPIDO
Mario Rivadulla
Lunes 8,08,11
En el país existe una muy arraigada cultura, de alguna forma hay que llamarla, de no pagar ni los impuestos, ni los aranceles aduanales, ni los servicios públicos entiéndase luz, recogida de basura y agua.
En el primer caso, el del Impuesto sobre la Renta pero en particular del ITBIS, un ingente trabajo de modernización y eficientización de los mecanismos tributarios llevado a cabo por el Director General de esa área, licenciado Juan Hernández y la Subdirectora, licenciada Germania Montás, quien viene a ser como su mano derecha, ha logrado reducir la evasión de manera muy significativa. El resultado de esa dedicada tarea de años, se ha traducido en un aumento considerable de los ingresos fiscales.
Rafael Camilo, al frente de las Aduanas, ha extremado los controles aplicados en los puertos y aeropuertos del país, limitando grandemente el espacio a los contrabandistas de mercancías, medicamentos y en particular de las drogas.
El robo de la luz es casi un tradicional deporte nacional. Las propias autoridades del sector reconocen que más de un millón de usuarios no pagan el consumo. Las EDES incorporan cada mes nuevos contingentes de clientes. Pero la cantidad de evasores parece rebasar su capacidad de captación. Esto así, sobre todo, porque si bien la mayor cantidad de evasores se halla en los barrios carenciados, el grueso del robo, en términos absolutos, hay que buscarlo entre los sectores más pudientes y de mayor consumo. Si bien existe una ley que criminaliza el fraude energético, no parece que haya habido adecuada rigidez en los tribunales para aplicar las sanciones, que incluyen penas de prisión. Pero al menos, se hacen los esfuerzos y se logran algunos avances dentro de circunstancias muy difíciles en las que juegan también el populismo político y los irritantes privilegios de siempre.
Con la recogida de basura se ha llevado a la práctica una modalidad interesante, como es la de rebajar un diez por ciento en la factura del servicio a los usuarios que mantienen sus pagos al corriente. Es la primera vez que se premia al buen cumplidor donde estamos acostumbrados por el contrario, a estar concediendo amnistías a los evasores. Tal como fue preciso hacer para que entraran al sistema y comenzaran a cotizar con miles de empresas que por espacio de varios años dejaron de pagar miles de millones de pesos a la Seguridad Social.
En suma, se buscan vías para de una u otra forma, ir estimulando el cumplimiento y reduciendo la evasión.
Pero la CAASD no parece estar en esa línea. Esa corporación acaba de aumentar las tarifas del servicio de agua entre un 50 y un 67 por ciento. La excusa: que el sistema no recauda lo suficiente para pagar el costo del preciado líquido y su manejo. Pero es el caso que su director general reveló hace escasos días en una entrevista de prensa, que apenas el 10 por ciento de los usuarios está pagando por el servicio; también llamó la atención sobre el penoso hecho de que el 70 por ciento del agua que recibe la capital se desperdicia, en parte por el mal estado de las redes de distribución y en mayor medida, por la forma dispendiosa en que se hace uso de la misma.
Para poner remedio a ambas situaciones, lo recomendable hubiese sido esforzarse por poner a pagar a ese noventa por ciento de usuarios que utiliza el agua sin pagarla y que seguramente son los que más derrochan, porque lo que no cuesta, no duele, y de promover además una campaña pública de concientización sobre la necesidad de ahorro y pago del servicio.
No es lo que se ha hecho en el presente caso. Se apeló a la solución fácil, tantas veces usada y abusada, de cargarle el dado a los que cada mes abonan su factura de consumo religiosamente. Conclusión: a partir de ahora el 10 por ciento que el propio director de la CAASD admitió es el que tributa por el servicio, tendrá que cargar con entre un 50 y un 67 por ciento más de lo que habían estado pagando hasta ahora, mientras que el monto de la evasión será mayor en el caso del otro 90 por ciento que seguirá recibiendo el agua sin costo alguno.
Así no hay manera de institucionalizar ni ordenar el país, cuando la propia autoridad por falta de acción, se convierte de hecho en cómplice de la evasión.
TELEDEBATE. Telefuturo. Canal 23. “teledebate@hotmail.com”
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