EL TIRO RAPIDO DEL VIERNES
Mario Rivadulla 5,08,11
Bajo los auspicios de la Autoridad Metropolitana de Transporte (AMET), de Seguros Banreservas y del Listín Diario se anuncia el inicio de una intensa campaña de exhortación a conductores y peatones para que respeten las normas de tránsito. La misma tiene como eslogan “Juntos haremos que el tránsito avance”.
Con el anuncio de la campaña, el director de AMET, general José Aníbal Sanz Jiminián, da cuenta de un proyecto de ley que modificaría algunos aspectos de la legislación vigente sobre tránsito. Entre los cambios a introducir figura multar con uno y hasta dos sueldos mínimos la que posiblemente es la más frecuente y peligrosa infracción: la violación de la luz roja.
Se trata de una falta en la que incurren motoristas, taxistas, concheros, choferes de buses y minibuses, camioneros, pataneros, conductores privados, militares y lo más grave de todo: funcionarios públicos y agentes encargados de velar por el cumplimiento precisamente de las normas de tránsito.
Las violaciones a las normas de tránsito constituyen uno de los males crónicos más enraizados en el país, tan añejo como puede serlo la crisis eléctrica. Esfuerzos para enfrentarlo y campañas de concientización no han faltado. Empresas importantes han dedicado con frecuencia parte de sus presupuestos de publicidad a promover el manejo seguro. No hace tanto, el Grupo León Jiménez y la Cervecería Nacional Dominicana financiaron y divulgaron un bien elaborado documental didáctico, conteniendo valiosas orientaciones a los conductores para reducir los riesgos de accidentes vehiculares y elevar el nivel de seguridad en las vías públicas y las autopistas y carreteras del país.
Al menos, se han efectuado dos seminarios sobre el tema. El primero en la década de los setenta, promovido de conjunto por el matutino El Nacional, entonces dirigido por el doctor Rafael Molina Morillo y por Radio Reporte, el noticiario de la Voz del Trópico, bajo nuestra dirección, conjuntamente con la Policía Nacional y los organismos de tránsito. Más recientemente, un segundo, organizado por el también periodista Napoleón Gautreaux Piñeiro también en coordinación con el cuerpo de orden público y autoridades del tránsito.
Hubo asimismo, una modificación anterior a la ley 241 de tránsito, llevada a la Cámara por el diputado Pelegrín Castillo, endureciendo las penas a los infractores. Obstaculizado por los propios sindicatos choferiles y otros intereses se logró la modificación parcial, al cabo de casi cinco trabajosos años de negociaciones y recortes al proyecto original.
Lamentablemente nada de esto ha logrado frenar el desorden. Cada vez han sido más las infracciones a la ley, los accidentes vehiculares, la pérdida anual de miles de vidas, un gran número de heridos con lesiones incapacitantes y cuantiosos daños a las compañías aseguradoras. Ahora mismo, tan solo Seguros Banreservas admite pérdidas anuales por 900 millones de pesos en el ramo de vehículos.
¿Qué ha fallado y qué ha faltado?
Posiblemente ausencia de verdadero interés, voluntad política y autoridad para enfrentar el problema con la necesaria energía, sobre todo a los prepotentes sindicatos y federaciones choferiles y a las no menos arrogantes autoridades que convierten su deber en irritante privilegio. El propio Sanz Jiminián admite que apenas entre un 15 y un 20 por ciento de los infractores pagan las multas. Más aún: menciona el caso escandaloso más que asombroso, de un infractor en serie que ha sido sancionado por violaciones de tránsito hasta 123 veces sin que jamás haya pagado una multa, pese a lo cual continúa conduciendo cuando debía tras las rejas.
Bien que en la legislación se endurezcan las penas a los violadores de las normas de tránsito. Fuertes multas para los que se llevan irresponsablemente la luz roja. Prisión para quienes manejando drogados o borrachos o haciéndolo de forma temeraria originan accidentes mortales. Quitarle la licencia provisionalmente a quien incurra en determinado número de violaciones; de por vida, a aquellos otros que continúen manejando como chivos sin ley.
Pero que no se quede simplemente en el papel, en buenos deseos ni en puras amenazas. Que se apliquen las sanciones con todo el necesario rigor para detener este monumental caos y esta interminable sangría de los accidentes vehículares. ¡Ah¡ y sobre todo, lo más importante: que se aplique sin privilegios de ninguna naturaleza, comenzando por quienes investidos de autoridad o alguna función pública, civil o uniformado, están más obligados que nadie a dar ejemplo de respeto a las normas del tránsito.
TELEDEBATE. Telefuturo. Canal 23. “teledebate@hotmail.com”
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