miércoles, 3 de febrero de 2010

En defensa del consumidor

No todo en el país anda manga por hombro. Hay, por suerte, organismos públicos e instituciones privadas que funcionan y funcionan bien.

Entre los primeros, hay que destacar el trabajo que viene realizando la oficina de protección al consumidor, más conocida por sus siglas de PROCONSUMIDOR, cuyos inspectores vienen llevando a cabo una labor encomiable en cuanto a detectar abusos de toda naturaleza contra los consumidores.

Desde que desapareció la Dirección de Control de Precios a cargo del general retirado José de Jesús Morillo López, una de las figuras que ha vestido con mayor decoro y prestigio el uniforme policial, que controlaba con gran eficiencia una serie de productos considerados básicos y mantenía adscripta una oficina de orientación a los consumidores con más buenas intenciones que presupuesto, el consumidor dominicano había estado totalmente desprotegido, padeciendo todo tipo de excesos, desde precios abultados hasta artículos vencidos o de inferior calidad a lo que anunciaba su publicidad.

Esa situación ha comenzado a cambiar de manera radical. Aún cuando no dispone ni de los medios ni del personal que requiere para cumplir con su importante misión en la medida requerida, PROCONSUMIDOR ha venido desplegando una intensa actividad en la protección de los derechos de los consumidores.

Del mercado han sido retiradas toneladas de alimentos y productos vencidos o en malas condiciones. Comerciantes inescrupulosos sorprendidos en todo tipo de prácticas ilegales, han tenido que pagar fuertes multas de hasta casi cuatrocientos mil pesos. Otros, han sido sometidos a la Justicia donde tocará a los tribunales aplicar las sanciones correspondientes.

La más reciente acción de la Oficina que dirige con acierto y dinamismo doña Altagracia Paulino, con larga data y vasta experiencia en la defensa de los consumidores, ha sido el cierre de cuatro válvulas de expendio de gas licuado de petróleo de la envasadora Credigás, en la Padre Castellanos con Josefa Brea. La drástica acción de PROCONSUMIDOR, llevada a cabo con la presencia fiscal, se produjo después que inspectores de ese organismo comprobaron que la envasadora apenas servía 7 galones de gas cuando el usuario compraba y pagaba por 10, una sustracción de nada menos que un 30 porciento. El Supervisor, quien pretendió resistir el arresto, fue enviado a Najayo por un mes como medida de coerción. Falta determinar hasta dónde llega la responsabilidad compartida en esa empresa y negocio por este robo descarado, que incluía también el llamado Bono-Gas otorgado a familias pobres.

Es más que sabido que hay gasolineras y otros expendios de gas, con sus bombas arregladas, donde el consumidor recibe una cantidad inferior del combustible que compra y paga. Es una situación que se ha denunciado en diferentes ocasiones. Hay que decir sin tapujos que esas acciones constituyen un robo como otro cualquiera y sus autores deben ser penalizados. Pero hay que procurar sobre todo que se ponga freno a esa práctica deshonesta.

De esperar que las acciones enérgicas que está ejecutando PROCONSUMIDOR en defensa de los consumidores, envíen un mensaje claro a comerciantes inescrupulosos para que descontinúen esas acciones delictivas, fruto de carencia de ética y de sobrado afán de lucro, bajo riesgo de ser sorprendidos, sometidos y sancionados por las mismas tanto con fuertes multas como penas de prisión.

TELEDEBATE. Telefuturo, Canal 23. “Teledebate(a)hotmail.com”.

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