domingo, 29 de noviembre de 2009

UN NO A LA CEMENTERA

Después de varias semanas de tensa espera, que inclusive provocó en los más pesimistas y descreídos la sospecha de que la misión de expertos de las Naciones Unidas contratada para rendir informe técnico sobre el proyecto de instalación de una cementera en la comunidad de Gonzalo, pudiera ser objeto de presiones o manipulaciones por los intereses involucrados, el fallo de la misma confirma el rechazo de que fue objeto localmente por la gran mayoría de los geólogos y ambientalistas dominicanos.

El dictamen de la comisión internacional es terminante al considerar que el proyecto no resulta viable en cuanto no cumplió con el rigor técnico y científico requerido. También al evaluar el proceso de otorgamiento de la licencia ambiental, señala que no se cumplieron todos los principios del marco legal correspondiente.

El estudio llevada a cabo estableció que la construcción de una planta cementera en la comunidad de Gonzalo afectaría el medio ambiente y crearía un elevado grado de incertidumbre sobre la estabilidad ecológica de la región, sobre el paisaje y sobre todo, tal como insistieron los expertos dominicanos, en especial el profesor Luis Carvajal, con quien tuvimos oportunidad de conversar en Teledebate, sobre los acuíferos superficiales y subterráneos de la capa kárstica de Los Haitises, de donde proviene buena parte del agua que abastece a la ciudad capital.

Sin dudas, las opiniones adversas de éstos y el gran movimiento de oposición al proyecto que forjaron fueron factores decisivos para que el Presidente Leonel Fernández decidiera la contratación de los expertos de las Naciones Unidas, a la búsqueda de una opinión técnica que no estuviese contaminada ni de interés ni de pasión. Según se divulgó, el costo de realizar este trabajo fue de 200 mil dólares, una cantidad insignificante si la comparamos con la importancia de lo que estaba en juego. El propio mandatario comprometió su palabra de que acogería como buena y válida la recomendación del estudio. Como advierte la comisión en su informe, es una decisión de la exclusiva competencia del Gobierno Dominicano. Damos por descontado que el mandatario honrará su promesa.

Sin dudas ha sido una gran victoria para los defensores del equilibrio y calidad del medio ambiente y de un área reservada de las dimensiones del Parque Nacional de Los Haitises, nuestra mayor reserva natural. Una prueba incuestionable de que cuando la sociedad se empodera y actúa en torno a una causa justa, puede influir de manera muy determinante en la toma de las decisiones políticas. Puso también a prueba la flexibilidad del Ejecutivo para acoger la señal, en vez de rebotarla o ignorarla, y propiciar mecanismos adecuados para buscarle solución al conflicto.

Solo queda ahora desmontar lo mal hecho. Recuperar para el Estado las tierras donde se iba a levantar el proyecto, o sustituirlo por otro que contribuya a mejorar la calidad de vida de los habitantes de Gonzalo y sus entornos en armonía con el hábitat. En cuanto a la tan debatida cementera, buscarle un lugar apropiado en que pueda desarrollar sus operaciones como fuente de producción y trabajo sin provocar daños ecológicos. Porque la preservación ambiental ya a estas alturas, se ha convertido en un serio dilema y desafío apremiante para la supervivencia del planeta y sus habitantes.

TELEDEBATE. Telefuturo.Canal 23. “teledebate(a)hotmail.com”

domingo, 15 de noviembre de 2009

Donde dije "Digo" digo "Diego"

Como si hubiera aprendido la lección de algunos de nuestros más avezados políticos,el presidente Hugo Chávez desmiente ahora que haya convocado a las fuerzas armadas y al pueblo venezolano a la guerra afirmando que todo se debe a una manipulación mediática. La prensa, por la que el mandatario venezolano no siente la menor simpatía, le sirve ahora de cabeza de turco para asegurar que donde dijo Diego digo que dije digo…pero fue mal copiado. Resulta, sin embargo, que la clarinada bélica que lanzó Chávez en contra de Colombia ha dado la vuelta al mundo, por lo que somos muchos los que mal entendimos e interpretamos su mensaje que, por cierto, y esto sí no es manejo caprichoso de la noticia porque al menos lo reiteró, estuvo acompañado del envío de quince mil soldados a la frontera con el confrontado país vecino.

Lo cierto es que desde mucho antes, en cuanto se anunció que el gobierno de Alvaro Uribe había firmado un convenio con el que preside su homólogo norteamericano Barak Obama, permitiendo la presencia de un número de técnicos y militares estadounidenses en ocho bases colombianas alegadamente para ayudar en labores de inteligencia contra el narcotráfico y la guerrilla, Chávez montó un concierto de denuncias, al que hizo inmediato coro el ecuatoriano Rafael Correa, otro que comparte su aversión por la prensa, asegurando que el propósito ulterior era agredir militarmente a Venezuela. A partir de ahí inició una carrera armamentista, dizque con fines defensivos, que le costará al ya bastante exhausto tesoro de su país, no menos de diez mil millones de dólares.

Analizados a la luz del más elemental sentido de la lógica, los temores de Chávez carecen de todo asidero. Absurdo pensar que un Barak Obama que enfrenta el peso heredado de los conflictos de Irak y Afganistán, entre otros muchos retos internacionales, así como el enorme desafío de sacar a flote la maltrecha economía norteamericana por un lado y Alvaro Uribe, quien en su más reducido pero no menos conflictivo escenario soporta la pesada carga de la lucha contra el narcotráfico y las FARC más la problemática decisión de aspirar a un tercer período de gobierno, que pudiera resultar políticamente negativo a la popularidad de que hoy disfruta por parte de su pueblo, vayan a embarcarse en la irracional aventura de desatar una guerra contra Venezuela.

La verdadera guerra al presente, parece en cambio tenerla Chávez en el ámbito doméstico. Según el bien informado periódico español El País, actualmente el apoyo al dadivoso y extremadamente locuaz Chávez se mantiene por debajo del cincuenta por ciento, según la última encuesta. Más aún: los apagones y la falta de agua que ha debido ser racionada, la famosa ducha comunista de 3 minutos que incluye la prohibición de cantar en el baño, registra opiniones desfavorables por parte de un 66 porciento de los venezolanos. Los resultados son peores en otros temas básicos, como un setenta por ciento que desaprueba su política para crear empleos y un ochenta y siete que afirma que ha hecho poco para garantizar la seguridad ciudadana frente al incremento y altas tasas de criminalidad que padece el país bolivariano. Como si fuese poco, 8 de cada 10 venezolanos rechaza el “patriótico” llamado a prepararse para una hipotética confrontación armada con Colombia.

Con tales resultados cualquiera pierde el sueño y dice cosas de las que después tiene que arrepentirse o mejor, culpar a la prensa, sobre todo cuando se mantiene un programa semanal de cinco horas que serían de gran distracción y disfrute si se tratase del desaparecido Gordo de la Semana de nuestro carismático Freddy Beras, pero en cambio resulta bastante difícil de digerir cuando se trata de las tediosas peroratas de “Aló Presidente”.

TELEDEBATE. Telefuturo, Canal 23.

teledebate@hotmail.com