domingo, 15 de noviembre de 2009

Donde dije "Digo" digo "Diego"

Como si hubiera aprendido la lección de algunos de nuestros más avezados políticos,el presidente Hugo Chávez desmiente ahora que haya convocado a las fuerzas armadas y al pueblo venezolano a la guerra afirmando que todo se debe a una manipulación mediática. La prensa, por la que el mandatario venezolano no siente la menor simpatía, le sirve ahora de cabeza de turco para asegurar que donde dijo Diego digo que dije digo…pero fue mal copiado. Resulta, sin embargo, que la clarinada bélica que lanzó Chávez en contra de Colombia ha dado la vuelta al mundo, por lo que somos muchos los que mal entendimos e interpretamos su mensaje que, por cierto, y esto sí no es manejo caprichoso de la noticia porque al menos lo reiteró, estuvo acompañado del envío de quince mil soldados a la frontera con el confrontado país vecino.

Lo cierto es que desde mucho antes, en cuanto se anunció que el gobierno de Alvaro Uribe había firmado un convenio con el que preside su homólogo norteamericano Barak Obama, permitiendo la presencia de un número de técnicos y militares estadounidenses en ocho bases colombianas alegadamente para ayudar en labores de inteligencia contra el narcotráfico y la guerrilla, Chávez montó un concierto de denuncias, al que hizo inmediato coro el ecuatoriano Rafael Correa, otro que comparte su aversión por la prensa, asegurando que el propósito ulterior era agredir militarmente a Venezuela. A partir de ahí inició una carrera armamentista, dizque con fines defensivos, que le costará al ya bastante exhausto tesoro de su país, no menos de diez mil millones de dólares.

Analizados a la luz del más elemental sentido de la lógica, los temores de Chávez carecen de todo asidero. Absurdo pensar que un Barak Obama que enfrenta el peso heredado de los conflictos de Irak y Afganistán, entre otros muchos retos internacionales, así como el enorme desafío de sacar a flote la maltrecha economía norteamericana por un lado y Alvaro Uribe, quien en su más reducido pero no menos conflictivo escenario soporta la pesada carga de la lucha contra el narcotráfico y las FARC más la problemática decisión de aspirar a un tercer período de gobierno, que pudiera resultar políticamente negativo a la popularidad de que hoy disfruta por parte de su pueblo, vayan a embarcarse en la irracional aventura de desatar una guerra contra Venezuela.

La verdadera guerra al presente, parece en cambio tenerla Chávez en el ámbito doméstico. Según el bien informado periódico español El País, actualmente el apoyo al dadivoso y extremadamente locuaz Chávez se mantiene por debajo del cincuenta por ciento, según la última encuesta. Más aún: los apagones y la falta de agua que ha debido ser racionada, la famosa ducha comunista de 3 minutos que incluye la prohibición de cantar en el baño, registra opiniones desfavorables por parte de un 66 porciento de los venezolanos. Los resultados son peores en otros temas básicos, como un setenta por ciento que desaprueba su política para crear empleos y un ochenta y siete que afirma que ha hecho poco para garantizar la seguridad ciudadana frente al incremento y altas tasas de criminalidad que padece el país bolivariano. Como si fuese poco, 8 de cada 10 venezolanos rechaza el “patriótico” llamado a prepararse para una hipotética confrontación armada con Colombia.

Con tales resultados cualquiera pierde el sueño y dice cosas de las que después tiene que arrepentirse o mejor, culpar a la prensa, sobre todo cuando se mantiene un programa semanal de cinco horas que serían de gran distracción y disfrute si se tratase del desaparecido Gordo de la Semana de nuestro carismático Freddy Beras, pero en cambio resulta bastante difícil de digerir cuando se trata de las tediosas peroratas de “Aló Presidente”.

TELEDEBATE. Telefuturo, Canal 23.

teledebate@hotmail.com

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